Los neumáticos de invierno se equipan al principio de la temporada invernal y se mantienen hasta el final de la misma, siendo perfectos para su utilización en cualquier condición invernal, tanto frío como lluvia, hielo o nieve.
El uso de neumáticos de invierno se recomienda por debajo de un temperatura ambiente de 7 grados centígrados sea cual sea la circunstancia (nieve, lluvia o seco). Una temperatura que se alcanza durante largos periodos en muchas partes de España. El motivo es sencillo: por debajo de esta temperatura, el neumático de verano pierde flexibilidad y adherencia, lo que supone una palpable disminución de seguridad.
Los neumáticos de invierno sustituyen a las cadenas cuando éstas son obligatorias en determinadas carreteras y bajo determinadas condiciones. Para ello, en los neumáticos se debe poder leer las siglas “M+S” (Mud and Snow) que indican que el neumático es apto para barro y nieve. Con el objetivo de hacerlo más reconocible, las ruedas también llevan el “símbolo alpino” con tres picos de montaña y un copo de nieve que podéis ver a la derecha. Además, se recomienda que el dibujo tenga una profundidad de al menos 4 milímetros.
Este tipo de neumático no solo sustituye a las cadenas, sino que las mejora. El neumático de invierno es mejor es mejor en aspectos como adherencia, tracción, distancia de frenado y control del vehículo. Por no hablar de la comodidad y sonoridad, donde las cadenas son especialmente molestas y generan ruidos y vibraciones.